miércoles, 29 de julio de 2020

De oscitaciones y eutrapelias


Mirror Neurons: Cells That Read Minds


Canción para acompañar el texto: TOTORRO - Yaaaago
Tiempo aproximado de lectura 3:30 mins

Nomás de imaginar que iba a escribir de esto ya van como cuatro veces que lo hago; justo me acaba de suceder en este instante formando estas líneas y cuando tú sepas de lo que hablo, aunque no me veas, es muy probable que te ocurra también. Hay mil teorías acerca del por qué lo hacemos pero sigue siendo un misterio; al parecer la más aceptada es que sirve para enfriar el cerebro, lo hacemos desde que somos un feto, se relaciona con el cambio de actividades y por si eso fuera poco, es harto contagioso: ah, perrillo, ya sabías. Correcto, hablamos del bostezo.


Lo asociamos al sueño, al hambre o al aburrimiento y nos pasa por muchas ocasiones a lo largo del día; hasta los animalitos lo hacen, ponle atención a tu perro o a tu gato y te darás cuenta. Es tan contagioso que el simple hecho de leer el vocablo bostezo y su familia léxica te hace tener ganas de bostezar y si sigo poniendo la misma palabra y tú sigues leyéndola es probable que bostecemos juntos porque se contagia y si tratas de reprimir el bostezo vas a terminar bostezando por más tiempo. Lo más chilo es que si alguien te ve haciéndolo lo hará también y si esa persona ve a otra… ah, ya estuvo, pues.

Esto sucede por las mentada neuronas espejo, que se activan cuando se realiza una actividad o cuando se observa dicha actividad, (susurra) ¿Por qué estamos hablando así? shh por eso susurramos cuando vemos a otros hacerlo.

Otra de las acciones más contagiosas es la de la risa o una sonrisa. Un clásico del lenguaje universal. Puedes estar en otro país donde no tengan tu mismo idioma, tradiciones, cultura y no entiendas absolutamente nada, pero si una persona te sonríe le sonreirás de vuelta. Y aunque seas un amargado y pongas jajaja en el whatsapp sin carcajearte puedes pensar en aquella vez que tus amigos estaban a risa y risa viendo un video en YouTube y tú no sabías ni qué onda y llegaste con una sonrisota preguntando de qué se reían.

Hace tiempo una campaña de Coca Cola hizo un comercial de un experimento social donde es inevitable que no te pase. Te dejo el video aquí pa’ que lo waches. ¿Te reíste, edá? Testoy diciembre, pero nunca me haces caso.

El humor es tan natural en la existencia humana que se ha dado en todas las civilizaciones, para muestra el chiste. El origen del mismo, dicen los enterados, data de hace unos cuatro mil años aproximadamente, si le fallo es por días. 
El chiste ha pasado de generación en generación por tradición oral cambiando el contexto de la situación, hay de todo tipo y de cualquier situación, depende del humor del emisor y depende del receptor que le cause gracia o no, o simplemente tal vez no lo entienda como tú cuando te reíste de aquel de Pepito que no comprendiste hasta que llegaste a tu casa.


En lo personal, me gustan mucho los chistes malos, porque son tan malos que son buenos. Te voy a dejar una docena de ejemplos para que te vayas a comer a gusto, ¿ok? Ora, pues, ahí te bailan. 
Yo los escribo y tú en tu cabecita pones el badum tss. Me dices cuáles faltaron.


·        * Ponte los zapatos de charol. Y Charol se quedó descalzo. 
·         *Ponte la chamarra de cuadritos. Y Cuadritos se murió de frío.
·         *Cómete la sopa de fideo. Y Fideo se quedó con hambre.
·         *No pases por los bordos. Y Los bordos no fueron a la fiesta.
·         *200 grados a babor. Y Babor murió calcinado.
·         *Suelten amarras. Y Marras mordió a todos.*Sigan avanzando. Y todos se perdieron porque Vanzando no se sabía el camino.
·         *Todos abordo. Y Bordo murió aplastado.
·        * No juegues con la comida. Y La comida jugó sola.
·         *Todos al cuarto de máquinas. Y Máquinas durmió en la sala.
·         *Estaba Caperucita Roja, pero ya después se le quitó la vergüenza.
·         *Estaba Cuauhtémoc Blanco, pero ya después se le pasó el susto.

Ya vi que estás bostezando, mejor me voy, conozco la salida.

Texto: Jesús Cáñez
Imagen: Google Images
Video: TOTORRO - Yaaaago - YouTube
@Ochosieteuno_

miércoles, 22 de julio de 2020

Yoshi y la pareidolia




Canción para acompañar el texto: Chamula - Sonido Gallo Negro
Tiempo aproximado de lectura: 3:30 mins


Tu cerebro funciona de maneras muy extrañas, chingonas, pero muy extrañas. Muchísimas veces has volteado a ver el cielo y en las nubes descubres figuras, mismas a les que das una asociación que ya tienes preconcebida: un rostro, un animal o un objeto, y así te le quedas viendo a esa nube con forma de dragón –a la que adoptaste y nombraste como Yoshi- hasta que su silueta se desvanece gracias al viento y te entristeces porque Yoshi te abandonó, para luego darte cuenta que después de tu dragón distingues otra forma y así te la llevas hasta que dejas de hacerlo porque piensas que eres esquizofrénico. Calmao, solamente es que tu cerebro funciona de maneras muy extrañas, chingonas, pero muy extrañas.
Se le llama pareidolia al fenómeno psicológico que le permite a tu mente interpretar imágenes, patrones y sombras como caras o figuras. Puedes agradecerle a tu cerebro cuando de la nada aun medio dormido abres un ojo y te asustas con la camisa que dejaste colgada en el espejo y piensas en el espectro que se aparece en tu habitación. Dentro de tu bellísimo encéfalo –el cerebro’mbeeee-, en el área 37 de Brodmann para ser precisos, existe una elevación llamada giro fusiforme, encargado del reconocimiento facial, y gracias a eso puedes distinguir en chinga loca muchas cosas, incluyendo las que no son reales.

Algunas ejemplificaciones al respecto además de las ya mencionadas nubes o la ropa, se dan mucho en las montañas o zonas rocosas, tanto así que los locales del lugar acostumbran nombrar a esos territorios debido a la forma que asemejan: El Cerro de la silla en Monterrey o la segunda montaña más alta del país y volcán inactivo, el Iztaccíhuatl, del náhuatl: iztac = blanco, cíhuatl = mujer, ya que asemeja una silueta de mujer.
Las constelaciones son otra demostración de dicho fenómeno, cuando los antiguos pobladores de este planeta agruparon asterismos, que son los patrones de estrellas que se pueden distinguir desde la tierra, aseveraron gracias a su estudio astronómico que dichos patrones formaban animales y ahí tienes que la estrella que más brilla en la constelación del toro es Aldebarán -simón, como en los Caballeros del Zodíaco-. Los Mexicas incluso tienen la leyenda del conejo estampado en la luna llena, y sí se ve, la Netflix.
Otra manifestación común es que ves caras en los coches, tranquilo mi Rayo McQueen, no hablamos de la película de Cars; y llámame loco, pero a mí los Beetles me parecen automóviles muy sonrientes y los Corvette Stingray me parecen más enojones, como que les debes una feria y no les has pagao. Es más ya hasta te acordaste de aquella vez que les ibas agarrando cara a los carros después de que te abandonara Yoshi.
Para agregar una situación más te aseguro que has escuchado a gente que lleva estas manifestaciones a lo sagrado, afirmando que en su pan tostado o en la humedad de su pared tuvieron una aparición divina.

Y la verdad es que pasa en todos lados, vemos rostros en los enchufes eléctricos, en las frutas y verduras, zapatos, maletas, edificios, árboles, lo que sea; mira, tú por ejemplo, sí, tú que estás en el baño leyendo esto, voltea un ratito a ver los azulejos, igual y te topas con una palabra o con un rostro; sabes qué, mejor no lo hagas porque luego cada vez que entres al baño no vas a dejar de verlo.

Si quieres tratar de hablarle a Jaime Maussan porque viste un OVNI, permite que te diga que este fenómeno no es exclusivo de la visión, sino también del oído. Por eso te asustas masheen cuando vas al Oxxo y escuchas un ruido pensando que te va a atacar un perro, pero nel, era nomás el viento moviendo las hierbas que no han cortao.
Misma situación cuando tu cerebro decide interpretar en tu idioma alguna frase que haga sentido cuando escuchas canciones en otra lengua, bueno a veces en la tuya también.
¿Recuerdas al pingüino Rodríguez? Pues la canción de Christopher Cross dice: I think we’re gonna make it. No, tampoco en Is this love? Bob Marley dice: agua en el hoyo, sino I wanna love you; y mucho menos en In the end de Linkin Park dice: anda al sofá de Miguel, entonces vino el mago, lo que realmente dice es: and got so far, but in the end it doesn’t even matter.

Ya estamos desvariando mucho, mejor vámonos a comer. Ojalá que no te salga la cara de Yoshi en tu milanesa empanizada.


Texto: Jesús Cáñez
Imagen: Google Images
Video: Chamula - Sonido Gallo Negro / YouTube
@Ochosieteuno_

miércoles, 15 de julio de 2020

La raza es bañada

              Tin Tan', emblemático comediante mexicano, El Siglo de Torreón



Canción para acompañar el texto: Casino Shangai - Sr. Bikini
Tiempo aproximado de lectura: 4 min


Esta bitácora no hace apología del bullying.
"Never forget what you are, the rest of the world will not. Wear it like armour and it can never be used to hurt you." - Tyrion Lannister.


La bocina arrojó un son a ritmo de banda, mismo que identifiqué de inmediato: el son de los aguacates. No siempre lleva letra; pero en esta ocasión sí, y apenas entonando el primer verso también logré identificar a su intérprete, una voz inconfundible, la de Valentín Elizalde, “El Gallo de oro”. 
Me quedé pensando por un buen rato (no en el Vale, sino en su apodo) y caí en cuenta que hay motes que trascienden más que el nombre propio y se quedan para la eternidad. Aquí en México tenemos casos como “El flaco de oro”, “Tin Tan”, “El Chapo”, “Cantinflas”, “Chicharito”, “La Doña”, “La Mataviejitas” etc. Sabemos a quiénes nos referimos sin mencionar a Agustín Lara, Germán Valdés, Joaquín Guzmán, Mario Moreno, Javier Hernández, María Félix y Juana Barraza, respectivamente.
Internacionalmente hay casos como Saul Hudson, Edson Arantes, Cayo Julio César Augusto Germánico y Armando Christian Pérez, entre otros. Y quizás aquí te preguntarás: ¿Y quiénes son estos pinches teteretes? Pues nada más y nada menos que Slash, Pelé, Calígula y Pitbull; ahora ya tú sabe –badum tss-.

Los apodos son tan antiguos como el mismo nombre, ya sean apreciativos o depreciativos y en un principio, antes de la existencia de los apellidos, se utilizaron para diferenciar a dos homónimos –con el mismo nombre, ‘mbe-. De esta manera podíamos distinguir a Plinio “el viejo” de su sobrino Plinio “el joven”; inclusive a Jesús mismo, le llamaban “El Nazareno”, ¿ah, vedá?
Incluso en la literatura contemporánea hay un sinnúmero de ejemplos, como "la chica en llamas" del distrito XII, "the boy who lived" paseándose en Hogwarts, o "little finger" de Canción de hielo y fuego.

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento… ah, chinga, no, pérate. Muchos años después, ya con apellidos rimbombantes y toda la cosa, fue en la misma casa donde las familias decidieron apodar a sus integrantes olvidándose de su antropónimo –el nombre, ‘mbe-, y quedando el sobrenombre, de ahí que en tu familia están “la güera”, “el flaco”, “la beba”, etc. Hasta ahí todo chilo, pero querías amigos, wey, y la raza es bañada. Imagínate las peleas de tus padres nueve meses para ponerte un nombre muy bien pensado –a veces, tampoco te vueles , Anivdelarev- para que de repente llegue uno de tus camaradas y se fije en el grosor de tus labios y de la nada te suelte un saludo: “Ese mi Ozzy, ¿cómo andamos?”. Tú todo desconcertado, te emocionas y piensas que por tu buen gusto musical te llamó como al “Príncipe de las tinieblas” para después apachurrarte el alma al enterarte que fue por Ozzy-cón. Pero, ve el lado postivo, suena mejor “el Ozzy” que “el avión” o "el chicastrón" Podría ser peor si –como yo- no eres agraciado físicamente, ahí te dirían “el trofeo” por trompudo y feo. Así que tranqui.

Todos conocemos a alguien que no sabemos cómo se llama pero estamos al tanto que le dicen “el chilango”, “el norteño”, "el gringo" “el costeño”, aunque eso es en la mayoría de las veces un tipo de gentilicio; igual otros que tienen apodos asociados a un animal: “el gato”, "el chango",“el pollo”, “el tiburón”, “el oso”, “el toro”, “el grillo”, etc… O algo relacionado con un alimento: "la guayaba", "el piñas", etc... Otros quedan por situaciones específicas o tu manera de vestir: "el cholo"o "el chero", por ejemplo; sin embargo, la raza es bañada, más en nuestro país, donde sabemos que sobreabunda el ingenio cuando el espíritu joditivo se apodera de uno. Y aunque existen los apodos tiernos y lindos que le dices a tu “joniboni”, son los apodos despectivos los que dejan una huella vitalicia en el portador borrando su nombre para siempre y quedándose el mote que alguna persona sin corazón atinó a propinarle, como al vato aquel que le decían “El Simba” porque su tío mató a su papá. La raza es bañada.

Lo primero que detecta aquel desalmado que arroja el sobrenombre es el físico del otro. Pueden comenzar con el color de piel y comienzan los clásicos: “Rene” porque está re-negro “La prieta”, “El quesos”, “El menona”, etc. Si son por el pelo o por los ojos “El chino”, “el BTS”–ya sé que no son chinos, ‘ombeee-; agrégale el estrabismo y conoces a un “Elvis”, ya los más cargados le decían “El vitaminas” porque B1 y B2.
Si la victima padece de alopecia no nomás es “el pelón”, el ingenio trasciende y le apodan “la gasolina” porque es cada día más cara o “el Infonavit” por aquello de los tres metros de frente.
Si es su nariz la que predomina suelen ser comunes “el tucán”, “el buitre” “la bruja” “el gnomo” “pinocho”, etc.
Si son las orejas como llovizando “Dumbo”, “La champions”, “la antena” o  “Mickey” son comunes y la lista sigue.
A veces el sujeto en cuestión se ve afectado por el peso, ya sea por su delgadez o porque posee un par de kilogramos de más, si es por la primera conoces a “la lombriz”, “la tripa”, “el popote”, “el cadáver”; y si es por el exceso de gramaje “el dólar” por aquello de que le vale madre el peso, “el roto”, “la ampolla”, etc…
Si de estatura hablamos y esta es corta, conoces a “Elena”, “el bonsái”, “el átomo”, “el piojo”; si por el contrario, es alto, le suelen llamar “roba focos”, “el traga nubes”, “la jirafa”, “el baja cocos”.
Los defectos físicos suelen ser utilizados para lo mismo, como aquel señor que estaba chuequito y le apodaban "el terror de las hormigas" ,“el Onappafa” o “el chocolate”; o aquel ingeniero que tiene parálisis facial y le apodaban “el peón” porque come de lado; uno que regresó de la guerra y perdió una mano y le llamaban “el Lincoln” o el otro aquel que tenía su tiendita y le decían “Cindy” porque estaba chimuelo. Y no vamos a mencionar los apodos de aquellos que les faltó un poquito para alcanzar a llegar al baño a tiempo porque ya va siendo hora de comida. 
La lista es eterna, el motivo puede ser cualquiera y te digo que la raza es bañada y tú eres parte de la raza, y ya te vi que andas ideando cosas, así que mejor aquí le paramos para irnos a leer un rato al “caballero de la triste figura”.

Texto: Jesús Cáñez
Imagen: Google Images
Canción: Casino Shangai - Sr. Bikini
@ochosieteuno_


miércoles, 8 de julio de 2020

Ocho letras




Canción para acompañar el texto: Marduk - Austin TV
Tiempo aproximado de lectura: 4 min

Los personajes y hechos retratados en este texto son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas verdaderas, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia.


Estoy lavando los trastes y me acordé de la tarde de ayer... La mesa estaba puesta: de este lado la carne asada, de aquel otro una salsa molcajeteada, en medio los jalapeños con tocino y queso crema, quesadillas y salchichas para asar -ira ya se te hizo agua el osito-; los platos y vasos listos para contener los tacos y las bebidas para no pasar el alimento de gorilazo. La plática era acerca de los seres queridos que debemos ser queridos, valga la redundancia, pese a nuestros defectos, manías y obsesiones. Susana soltó el ejemplo de bote pronto: «por ejemplo Gustavo, se enoja conmigo si dejo abierta la tapa de la pasta de dientes.» El vato asintió mientras le encajaba el colmillo a una desamparada pieza de aguja norteña. Inmediatamente después dijo que tenía que cerrar todo: el bote de gel, cajones, puertas, ventanas. En su mesa de noche tiene un ecosistema propio y si mueven sus pertenencias le molesta. Lo mismo en el escritorio en su trabajo. Ironizó acerca de cómo la pasta de dientes tiene que ser exprimida de atrás hacia adelante y no de en medio o de arriba. Acto seguido Nancy procedió a quejarse: «A ver si Carlos te aprende algo, el señor se quita los calcetines y los deja en todos lados, literal tiene el cesto de la ropa sucia a su lado, pero ah, no, el niño los avienta en la cama, en el buró, en donde sea.» Después de soltar las risas reparé en el plato del buen Gus y sus cubiertos tenían una perfecta distancia entre ellos y el plato, la servilleta y el vaso. Me dije a mí mismo: «Mimismo, Gustavo es obsesivo del orden.» No me equivoqué. La plática siguió entre más obsesiones y una Nancy que gustosa le ofrecía las llaves de su casa al señor Kondo para que la ordenara cuando tuviera unos minutos de sobra. ¿Eran cubiertos, vasos, platos y sartenes?


La página 188 del Manual de psicopatología de Belloch, Sandín y Ramos (1995) que adorna la biblioteca de mi chante que es tu chante, dicta en una de sus tres acepciones que la obsesión (término que etimológicamente significa asedio) es “la idea, especie o cosa inmaterial que persigue o molesta a uno como asediándolo continuamente.” Las compulsiones son los actos que hacemos para aliviar esa obsesión. Términos que resultan relevantes para la comprensión del Transtorno obsesivo-compulsivo (TOC) del cual no hablaremos por su profundidad, pero sí de algunos rasgos del mismo, para lo cual nos apoyaremos de varios tipos donde hay ocasiones que sólo hacemos las cosas por satisfacción. Y no, no me refiero a ver tiktoks donde le sacan los puntos negros a unos güeyes. 


Tener un orden de las cosas habla de disciplina, misma que a veces llevamos al punto de la obsesión más si le sumamos la simetría. El ya mentado Gustavo ordena sus billetes con la cara viendo al mismo lado y de mayor a menor denominación. Hay quien ordena -yo- las monedas en forma de torre con la denominación más alta en la base y la de más baja en la punta. Hay otros que gustan que las camisas de su closet tengan el cuello hacia el mismo lado y están por tamaño o color, lo mismo con toda la demás ropa; los libros por tamaño, color, editorial, tema u orden alfabético. Mauricio piensa que la gente que muerde los Kit Kat completos en vez de comer barrita por barrita amerita de un zape; le gusta lavar los trastes siguiendo el orden de cubiertos, vasos, platos y sartenes, y al secarlos, en el escurridor los orienta hacia el mismo lado; también le gusta tener las aplicaciones en su celular de manera perfectamente distribuida; acomoda los cuadros chuecos que ve y si entra a un baño y el papel higiénico está con la punta hacia adentro -como tocando la pared- lo cambia hacia afuera. Pinche Mau, le vale grillo. 


Las catástrofes o que algo malo suceda es un pensamiento recurrente que las compulsiones en obsesiones de repetición nos ayudan a aliviar, de esta manera Carlos al salir de casa diariamente se persigna tres veces, así su familia estará bien. En As good as it gets (Mejor imposible, 1995) Melvin Udell, interpretado magistralmente por Jack Nicholson y que le valió la estatutilla a mejor actor por la Academia, padece de TOC y llegando a su casa prende y apaga la luz, cierra y abre el cerrojo de la puerta y se lava las manos cinco veces, entre otros rasgos de su colección. A veces repetimos frases o palabras a modo de mantra y así evitamos que algo malo suceda. In nomine Patris, et Filii et Spiritus Sancti (x3). Ya te caché que dijiste Amén. 


Liliana sale a trabajar, cierra con llave la puerta de la casa y antes de subirse al coche regresa a checar si cerró la puerta. En el camino al trabajo se pregunta si apagó la estufa, alimentó al pez o cerró la llave del agua. En la oficina relee el e-mail siete veces antes de envíarlo. Antes de dormir cierra con llave la puerta de su casa, las puertas del armario y los cajones; ya acostada baja a verificar si cerró la puerta. Acostada nuevamente piensa si apagó las luces del coche. La obsesión de comprobación es una de las más comunes y la compulsión actúa ante la duda de que tengas un incendio, inundación o que te roben el cantón. Por eso cuando estás de vacaciones disminuyen estos rasgos. Ponte al tiro. 


César está comprando jabones en el eichibí. Viste como personaje de la última temporada de DARK en la planta nuclear, a pesar de su exagerado outfit, al llegar a casa se lava las manos hasta que su piel comienza a sangrar. Asociada al miedo de contagiarse de alguna enfermedad terminal como cáncer o algún virus mortal, la obsesión de contaminación es la más común en los subtipos de TOC. A César no le gusta tocar a la gente, cuando va al trabajo en el transporte laboral y no alcanza asiento se sujeta de los postes gracias a su pañuelo, el cual tira después. Gasta mucho papel higiénico, anti bacterial y toma harto ADerogyl. Su casa es pulcra, pero para él nunca está lo suficientemente limpia. A César no le gustan los gérmenes, bacterias o virus; a los virus, bacterias y gérmenes, como a Mau, les vale grillo. 


En lo personal mis rasgos obsesivos son numéricos. Si voy caminando solo cuento cuántos pasos hay del punto A al punto B, situación que se torna compleja cuando evito pisar líneas; si brinco la cuerda cuento los saltos y en cuánto tiempo hago cierta cantidad; cuando voy al banco cuento cuántas cajas hay abiertas y cuántas personas están formadas antes que yo, hago un cálculo aproximado de cada cajero con cada cliente y pienso en cuál me va a tocar -casi siempre le atino-; los escalones de las escaleras; en los semáforos cuento los coches y de qué color son; en el supermercado los productos; las palabras al hablar o escribir o las sílabas de los nombres; la alarma tiene que estar en ceros o en cinco, es decir a las seis treinta o seis treinta y cinco, no seis treinta y dos, igual que el volumen de la tele. La aritmomanía es la obsesión por contar objetos en el entorno, como le pasó a César que antes de lavarse las manos contó los azulejos del baño. 

Hay infinidad de rasgos más, pero mejor aquí le paramos porque aún me faltan dos cucharas, seis tenedores, dos copas, tres platos y una sartén. 


Texto: Jesús Cáñez
Imagen: Google Images
Video: austinteve - Marduk de AUSTIN TV - YouTube
@ochosieteuno_


miércoles, 1 de julio de 2020

Crotofroto

Paso a paso: Cómo obtener la marca 'Hecho en México'



Canción para acompañar el texto: Chava Flores- La tienda de mi pueblo.
Tiempo aproximado de lectura: 4 min

Querido lector, si a usted le incomodan el doble sentido, juegos de palabras y albures evite continuar con el texto.
Ya que estamos los que quedamos vamos a echarnos un clavado al centro de la lectura. Préstenme atención que comenzamos. 


Como mera presunción te cuento que escribo estas líneas vistiendo mi camisa azul porque mamá me lavó las negras. Toma su tiempo el tema, así que deja me hago un sándwich y un licuado de chocobanana, me tuerzo si no. El contenido energético importa porque soy un chico que me da mala espina no contarlo. No me hagas mucho caso pero creo que el plátano tiene setecientas calorías y las teleras como mil y pico. Mejor vamos a seguirle porque ya estoy hecho bolas y tú agarraste la onda que hablamos de albures y comenzamos porque la cosa se pone dura. Ma ma ma ya te enojaste. 

Presente en el habla cotidiana, en cada plática, el cine, la poesía, la música y gran objeto de estudio de atrás tiempo, el albur es un referente de la cultura popular mexicana. Pese a sus inciertos orígenes, podemos constatar que el albur o al menos el doble sentido en la nación Tenochca existe desde tiempos prehispánicos. Ejemplo de esto es que en el libro Vocabulario Náhuatl-Castellano y Castellano-Náhuatl (1571) de Fray Alonso de Molina dice: «Los Mexicas tenían palabras sucias, vocablos malos y de afrenta, juegos de palabras indignos.»
Dicen los de lengua larga y babosa que hay tres posibles escenarios del nacimiento de los ya mencionados: el primero sería entre los Mexicas en el cuecuechcuícatl (canto travieso) donde sus cantos llevaban una fuerte carga erótica; el segundo dice que también de la misma civilización surge en el lenguaje arcano -ah, traviesos muchachos-, para que los españoles no entendieran de lo que hablaban; y el tercero dicta que nace en las minas del estado de Hidalgo, para ser más precisos en Mineral del Monte -porque no es lo mismo ser de Tula que ser tuleño-, donde los trabajadores pasaban encerrados horas largas, más calmados después hacían estos juegos de palabras. 

Para 1960 aparece por primera vez el libro Picardía Mexicana, un compendio antropológico bien fundamentado del habla cotidiana de la Cedemequis, ¡chispas! Se me pasó decirte el autor, don Armando Jiménez Farías, un coahuilense que tomó al Gallito inglés como escudo para hacerlo. Este libro tiene  -por decir algo, solamente- adivinanzas, letreros, albures, etc. Al día de hoy cuenta con más de cuatro millones de ejemplares vendidos. Si no quieres que te cachen tragando camote en su momento deberías de leerlo.
Tiempo después, el cine de ficheras y de la época hace un uso enorme del vocabulario introduciendo en sus películas a personajes de Alfonso Zayas, Rafael Inclán, “El Caballo” Rojas, por mencionar algunos que aunque usan muchísimos albures, a la larga te acostumbras. 

¿Y a todo esto, qué chingados es un albur? Tranquílate, lirabirrow, ahí voy. En este espacio pequeño, re bien todo te lo explicaré. El albur, muchas veces en rima es una construcción lingüística de insinuación erótica propia de nuestro país, es la codificación del mensaje gracias al eufemismo y la polisemia, y si bien existen juegos de palabras o doble sentido en otros lados, es aquí donde su elaboración es más compleja. Por eso tú dime una palabra y te la rimo. Octavio Paz en el ensayo “Máscaras Mexicanas” de su harto famoso Laberinto de la Soledad (1950) define el albur como: «el combate verbal hecho de alusiones obscenas y de doble sentido, que tanto se practica en la Ciudad de México.»
Pese a que es cierto que es un juego de doble sentido y alusiones obscenas, cuando se da entre interlocutores más que una ofensa es una suerte de entretenimiento donde queda demostrada la destreza y agilidad mental de quien hace gala del uso malintencionado del lenguaje. Y afortunada o lamentablemente, como se le guste ver, está enraizado en lo más profundo del caló mexicano, sin distinguir clases sociales o grado de estudios. Una especie de boxeo o de “esgrima verbal” donde el más ágil y preparado resultará vencedor.  Cabe destacar que hoy desde Tijuana hasta Cancún el albur está en todo el territorio nacional; sin embargo, Paz menciona también que se practica mucho en la Ciudad de México, y es cierto, si no sabes cuál es el barrio más peligroso de México te lo voy a decir, es Tepito. Cuna de Lourdes Ruiz Baltazar, la reina del albur o la verdolaga enmascarada para quien el albur es: «Un ajedrez mental que requiere de echar a andar los dos hemisferios del cerebro.» Fallecida apenas el año pasado, una de las siete cabronas de Tepito, reconocida como la primera mujer en ganar el torneo de albures de la Ciudad de México y autora del libro Cada que te veo palpito, trató en vida de llevar la cultura popular a través del albur a muchas personas impartiendo talleres y diplomados con el apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes y la Secretaría de Cultura. 
Algunos otros albureros de renombre pues ya te los savengers, como Chaf y Queli, Ruso y Piero, los Mascabrothers, etc...

El tema es amplio y faltarían mencionar mil cosas más, así que por hoy te dejo unos ejemplos porque se nos está haciendo el texto muy largo, sigue sentado y disfruta estas enseñanzas de cinco en cinco.


Reflexiones

¿Si me estuviera ahogando en un mar de leche me sacarías?
¿Cuánto pesa un saco de calabaza?
¿El cacahuate es carbohidrato?
¿Si un burro viviera en un basurero le pondrías “el apestoso”?
¿Si tuviera una naranja con cáscara me la pelabas?

Onomásticos

Alma Marcela Silva de Alegría 
Bertha Nates
Pilar Godoy
Elver González 
Aquiles Baeza

Lugares

Tejeringo el chico
Lomas Ajeas
Tepiscoeloyo
Sumosoltlán el grande
San Casteabro 

Adivinanzas

¿Por qué es famosa Puebla? Por su camote y su mole.
¿Cuál es el pájaro que orina carros? El pájaro mea placas.
¿Cuál es el pájaro que quema las milpas? El pájaro quema maíz. 
¿Cuál es la fruta más parecida a las nalgas? Las pasas. 
¿Cuál es el calvo con tennis? El pelón con suelas de hule. 

Gastronomía 

Gorditas de chile en papas
Picaditas de anoche
Tacos de tripa re bien tostada 
Cóctel de jugo de langosta
Ostiones como los que había en Torreón

Suficiente, porque prácticamente se puede hacer  un juego de palabras de doble sentido o un albur de cualquier cosa y yo la verdad a los albures no compito porque me comen. 

Texto: Jesús Cáñez
Imagen: Google Images
Video: César Sánchez - YouTube
@ochosieteuno_